Unicaja-Air Avellino: Sufriendo sabe mejor (72-68)

Escrito por Antonio J. Reyes el 19 Dic, 2008 en Basket Malagueño, Not. DestacadasSin comentarios

Unicaja sigue mandando en la Euroliga, tras sufrir para vencer al Avellino. Foto Javier Albiñana (La Opinión de Málaga)El Unicaja alcanza el objetivo de llegar hasta el ´top 16´, ya de forma matemática, tras su trabajada y costosa victoria ante el Air Avellino. El encuentro sólo se resolvió en los tres últimos minutos. Ahora, a luchar por ser primero de grupo.
“Las confianzas son una pesada losa”, admitía a pie de pista, en plena rueda de calentamiento del equipo, Aíto García Reneses, en los micrófonos de la Cope. El madrileño, que de esto sabe un rato, que lleva una vida entera dedicado al baloncesto, que ha entrenado, casi desde su primer año como profesional, en la elite, sabía muy bien lo que se decía.
Sin tensión, con poquísimo ambiente en las gradas, más pendientes de escuchar los himnos nacionales y homenajear a Tusek que de pasar por encima del Air Avellino, el Unicaja miraba al electrónico y le costaba trabajo cerciorarse de lo que veía era verdad: 35-33. Era, sin lugar a dudas, lo que había merecido. Ni más ni menos. Dos puntos era toda la renta conseguida al descanso. Triste botín.
Embaucado por lo visto, Aíto encerró el vestuario a cal y canto. Lo que sucedió en las entrañas del Carpena no removió la conciencia de nadie. Y eso que el equipo regresó al parqué cuando apenas faltaban 4.30 para que se reanudara el encuentro. Los italianos lo habían hecho cinco minutos antes.
Es muy jodido -perdón- encarar un partido como el de ayer, ante un rival, admitámoslo, menor. Por eso Aíto intentó motivar a los suyos en la previa hablándoles de ´vendetta´, de revancha por la última derrota malagueña en Euroliga, en la ratonera de Avellino.
El 0 de 8 en triples hasta el mencionado intermedio había anclado al Unicaja en la mediocridad; y a su afición, en la indiferencia. Las únicas tres faltas personales cometidas por el equipo verde en 20 minutos denotaban la falta de agallas puestas en el asunto.
Lo cierto es que la cosa no mejoró después. El equipo costasoleño siguió enredado en esa tela de araña virtual, en una empanada mental descomunal. Es como si lo de estar ya al completo invitaba a la gente a traspasar la responsabilidad. Con la enfermería llena de lesionados, los ocho o nueve sanos debían apechugar y tirar ´pa lante´. Con todos, con 12 tíos sentados en el banquillo, cada uno miraba al de al lado. Y que él arreglara el desaguisado.
El asunto tomó un color francamente negro cuando Warren cogió su fusil: 45-51 (29´). Sólo Kelati había descubierto que existía la posibilidad de anotar de tres en tres. El Avellino sacó petróleo del arco de 6,25. Hasta nueve triples en los 30 primeros minutos. Son 27 puntos contra 3. Complicado, la verdad. Y así nos iba.
El equipo, que llegaba al duelo con los últimos nueve encuentros ganados esta temporada, hacía tiempo que no se veía en esta tesitura. Al Unicaja se le veía como oxidado, como desubicado. Fue incapaz de rebotear duro y correr, su arma favorita. Sumido en un profundo sueño, ausente la mentalidad, tocaba tirar de heroica. Visto lo visto, no quedaba otra.
Quizá por eso, Aíto tiró de Berni en el estreno del periodo decisivo. El ´capi´ estuvo inédito todo el encuentro. Debutó este año en Europa e insufló su habilidad para leer el juego. Inspiró energías. Un triple con intriga de Cabezas ordenó un partido nuevo: 56-56. Faltaban 7.23.
El técnico verde se la jugó con un quinteto rarísimo. Con Gomis de escolta, Berni de alero y Jiménez de ala-pívot. Aíto, con 58-57, sentó a Cabezas, el único que parecía capaz de añadirle picante al asunto. Luego hizo lo propio con Berni, el otro que le había sacado punta al Avellino. Mientras, el Unicaja era incapaz de parar los continuos dos contra dos de los italianos, su arma ofensiva favorita. Con esa jugada, con el famoso ´pick and roll´, el Avellino le ganó el partido al Unicaja en su pista de Italia. En Málaga lo siguió haciendo.
Los cambios dotaron al Unicaja de más mordiente defensiva, que era lo que buscaba Aíto. Pero en ataque el Unicaja se quedó desnudo: 60-62 (37´). El técnico lo vio. Estaba claro. Mandó a Cabezas volver a la pista. En la banda, el malagueño levantó los brazos de pura felicidad cuando Kelati anotaba el tercer triple verde en todo el encuentro. El quinteto cajista recobraba sentido, con Haislip en pista, aunque Cabezas actuara de escolta. Pero Cabezas es tan bueno, tan decisivo, tan ´caliente´, que debería jugar por ley. En especial, en los minutos finales de los encuentros apretados. Cabezas volvió a ser decisivo, aunque el Unicaja se inflara de cometer faltas personales estúpidas, ora de Jiménez ora de Cook.
Cuando los que tenían que estar en pista estaban en sus puestos, el miedo se evaporó del Martín Carpena. Kelati asumió su rol. Haislip aportó cuatro puntos consecutivos (69-64). El partido y la victoria ya estaba encarrilada. Con sufrimiento, eso sí. Más de lo previsto. Mucho más. Pero bueno, sufriendo sabe mejor, ¿verdad?
Los dos únicos puntos de Cook en el encuentro, de tiro libre, pusieron el 72-68 final. Cuatro arriba y segundos de grupo. Eso por lo menos. Porque el Olympiacos sigue ahí, a tiro de piedra. El Unicaja echa cierre en el Carpena a este 2008. Lo hace con diez triunfos consecutivos, entre Liga y Euroliga. Con dos años ya invicto en Málaga en competición continental. Y con el pase matemático al ´Top 16´. Una noche redonda… aunque no acompañaran las formas.
Fali Molina Guerra
La Opinión de Málaga

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