Por aquí se va a Bilbao
Escrito por Antonio J. Reyes el 20 Dic, 2009 en Basket Malagueño, Not. Destacadas • Sin comentarios
El Unicaja, en un partido muy serio, gana en Valladolid (67-85) y se coloca octavo de la Liga, a un paso de los puestos que dan derecho a jugar la Copa del Rey. Cook, con seis triples, y Dean lideraron la anotación de los cajistas

Francotirador. Cook hizo el mejor partido de la temporada y fue letal para la defensa pucelana. Foto Nacho Gallego (EFE)
La Copa del Rey está una victoria más cerca. La sumada ayer en el Polideportivo Pisuerga ante el ahora llamado Blancos de Rueda –y que toda la vida ha sido Fórum de Valladolid– no es vinculante para el Unicaja, pero sí tiene pinta de que puede significar un paso al frente sin retorno en su objetivo de defender en Bilbao 2010 el subcampeonato copero logrado la pasada campaña en Madrid 2009.
Los verdes ´huelen´ ya la séptima plaza de la Liga, la que buscan desesperadamente desde hace ya muchas semanas, aunque de momento sólo son octavos y pasarán la Nochebuena fuera del grupo de los ´elegidos´ para el torneo del k.o.
El caso es que a sólo cuatro partidos para el corte copero, el equipo de Aíto va de menos a más y eso parece un pasaporte hacia el éxito. De momento, el Manresa, que ganó ayer en Fuenlabrada, sigue por delante. Pero los catalanes no tienen margen de error mientras los cajistas sigan con su buena racha de resultados. Y en ésas estamos.
Sólo 47 horas después de que el equipo asaltara al fortín del Efes Pilsen, de que jugara uno de los partidos más serios de la temporada y de que amarrara el billete para el ´Top 16´ de la Euroliga, el Unicaja repitió buenas sensaciones en Valladolid. Ayer sacó con nota el enésimo examen final de esta Liga ACB en la que su mal arranque le ha condenado a un sufrimiento máximo fin de semana sí y fin de semana también.

Los jugadores del Unicaja tuvieron que jugar el partido con los números rotulados en la camiseta de entrenamiento debido a la pérdida del equipaje en el aeropuerto. Foto Nacho Gallego (EFE)
El Unicaja llegó al Pisuerga sin camisetas –la anécdota de la jornada–, pero cargado de moral por lo de Turquía y también enfadado por la ´cacicada´ de la ACB y del equipo castellano de poner el partido a una hora y en un día en el que se incumplía la normativa liguera. Ésa que dice que los equipos deben tener 72 horas de margen entre partido y partido –siempre que la televisión no diga lo contrario–.
Con ese espíritu se presentó el Unicaja en Pucela. Necesitado de la victoria y dispuesto a desmontar la artimaña local. El equipo se dejó el cansancio acumulado en el hotel, se dio cuenta que era un día para no fallar, que había demasiado en juego como para no echar el resto y sumó un triunfo que podría valer su peso en ´oro copero´ el segundo fin de semana del ya inminente 2010.
Línea ascendente. La progresión del equipo invita a aparcar el pesimismo de hace unas semanas. Como diría Laporta: “No estamos tan mal”. Los buenos resultados, eso sí, no esconden las carencias. Ayer Cook estuvo soberbio, pero no es lo normal. Igual que Dean. O sea, que hubo un base determinante y un tirador letal, justo lo que ha fallado tantos y tantos días. Por ganar dos o tres partidos seguidos no se va a indultar ahora al inepto que dejó escapar a Cabezas, al que no buscó un recambio de calidad para el base malagueño internacional (campeón del mundo y de Europa), al que no fue al mercado por un ´3´ de garantías o al que se pensó que con esta plantilla se podía aspirar a todo.
También hay que ser justos y reconocer que, ya sin tantos lesionados, el plantel tiene otra cara. No hay mimbres para ganar un título, es cierto, pero tampoco para estar en la zona media-baja de la clasificación. Desde luego, tener de rivales directos a estas alturas al Manresa o al Lagun Aro es algo que roza la vergüenza ajena.
Pero ayer todo fue de color de rosa. El Valladolid asistió desde el primer cuarto al vendaval verde. Incluso amenazó con romper el partido, 7-18. Esta vez funcionaba el contraataque, había paciencia para buscar las mejores opciones ofensivas y la defensa maniataba las ideas del equipo castellano.
Chase ejerció de ´bombero´ para los locales. A base de triples, el partido se igualó. El 20-21 recién iniciado el segundo cuarto hizo ver que la noche pucelana no iba a ser tan plácida como se presumía. Dean ayudó para una segunda escapada, pero la falta de rebote impidió que la ventaja al descanso fuera mayor del 36-38 parcial.
El guión no varió tras el intermedio. Cuatro triples casi seguidos del ayer letal Omar Cook (3) y Dean dispararon a los de García Reneses. El 40-54 del minuto 27 sí fue ya definitivo. El Valladolid intentó perder por los menos puntos posibles de ahí en adelante, pero se vio siempre en el marcador demasiado lejos. Chase quiso, el Valladolid no pudo y el Unicaja sumó la sexta.
Emilio Fernández
La Opinión de Málaga

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