Nada que perder y mucho que ganar

Escrito por Antonio J. Reyes el 29 May, 2010 en Basket Malagueño, Not. DestacadasSin comentarios

El Unicaja repite visita al Palau Blaugrana en busca del milagro de sumar un triunfo ante el Barça que le permita obtener el factor cancha

Carlos Jiménez logra controlar el balón que disputa con Roger Grimau. Foto Archivo EFE

Carlos Jiménez logra controlar el balón que disputa con Roger Grimau. Foto Archivo EFE

Sin complejos, con la autoestima al mejor nivel de la temporada, sin miedo y con ganas de demostrar que lo de los primeros 20 minutos del jueves no fue un espejismo. Así saltará hoy al parqué del Palau Blaugrana el Unicaja. En juego, el segundo punto de la eliminatoria de semifinales que le mide con el Barcelona, ese equipo acostumbrado a arrollar todo lo que se le pone por delante.

El mismo que ridiculizó al Real Madrid en la final de la Copa del Rey de Bilbao, que se paseó en la Final a Cuatro de París de hace menos de un mes ante el poderosísimo Olympiacos y que destrozó al Gran Canaria la semana pasada en cuartos de final. Ése que, sin embargo, tuvo que dar lo mejor de sí mismo anteayer para ganarle a un Unicaja realmente brillante durante tres cuartas partes del partido.
Habrá que volver a intentarlo. No queda otra. Pero hoy tiene pinta de que va a ser todavía más difícil. Y es que el factor sorpresa está anulado tras lo del jueves. El Barça está avisado de que el Unicaja no está de vacaciones a Barcelona y me temo que el rival pondrá la quinta marcha desde el mismo salto inicial. Y si aprietan a tope, virgencita, virgencita…

La verdad es que cualquier cosa que no sea perder con cierta contundencia esta noche sería hasta anormal. El Barça es un equipo de otra dimensión. Tiene una batería inagotable de recursos. Si fallan Ndong y Fran Vázquez, aparece Morris (como el jueves). Si el equipo se atasca en ataque, recurre al tiro exterior de Navarro (como el jueves). Si necesita fuerza física, manda a Pete Mickeal a la guerra del uno contra uno (como el jueves)… Es realmente insultante de lo del equipo de Pascual.

Sólo 48 horas después de la primera batalla de esta guerra desigual, Aíto deberá sacarse algún as de la manga si quiere repetir un partido con tanto suspense como el que dio inicio a la serie. Seguro que el técnico cajista apostará, por ejemplo, por la zona 2-3 que tan bien le funcionó anteayer. El rival sufrió tanto para desactivarla que Pascual dedicó ayer buena parte del entrenamiento vespertino de su equipo a trabajar el ataque contra esta opción defensiva. Los peores minutos del Barcelona en mucho tiempo llegaron cuando el Unicaja tejió la tela de araña alrededor de su propio aro. El técnico culé no quiere que se repita esta noche la historia y puso ayer a los suyos manos a la obra.

Saúl, cada día mejor

En el apartado físico no hay muchas noticias nuevas. Sólo que Saúl Blanco ha tenido 48 horas más para evolucionar de su lesión y esta tarde-noche se volverá a vestir, aunque su participación en el partido estará sujeta a lo que el coach decida. Robert Archibald sí parece preparado para aportar muchos más minutos sobre el parqué que en su testimonial aparición con el partido agonizando en el último cuarto del choque que abrió el jueves la eliminatoria. La novedad es una molestia en el hombro que arrastra Joel Freeland. No parece que le vaya a impedir actuar, aunque no estará en la mejor condición posible.

En el rival no hay mayor novedad. El entorno cajista es consciente de que para ganar hoy habría que rozar la perfección y esperar un muy mal día de los catalanes. Preocupan todos. Desde Grimau hasta Trias, aunque yo me quedo con dos principales quebraderos de cabeza: Pete Mickeal y la ´Bomba´ Navarro.

Pete Mickeal es desde su etapa en el Tau una auténtica pesadilla para el Unicaja. En las semifinales del play off de la temporada 2007/08 anotó una canasta a 2,6 segundos del final que significó la eliminación de los malagueños en el segundo partido de la serie. Pocos meses después, en la final de la Copa del Rey de Madrid, volvía a anotar la canasta decisiva ante el Unicaja y redondeó su partido taponando un triple a Berni Rodríguez que hubiera dado el título a los malagueños.

Parar a Navarro

Lo de Navarro es más de lo mismo. Ya fue el jugador clave en la eliminatoria de semifinales que disputaron estos dos mismos equipos la temporada pasada, anotando 18,6 puntos de media en los tres choques. El jueves, si no llega a meter los tres triples seguidos en el arranque del tercer cuarto, quizás el desenlace habría sido otro, aunque eso ya nunca lo sabremos.

Volver a Málaga con el 2-0 en la serie suena a remontada imposible. Por eso hay que tratar de ganar hoy. Sea como sea. Aunque el Barça sea tan bueno.

Emilio Fernández
Enviado Especial La Opinión de Málaga

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