El Unicaja se enfrenta hoy en el “infierno griego” al club más rico de Europa
Escrito por Antonio J. Reyes el 30 Oct, 2008 en Basket Malagueño • Sin comentarios
El Unicaja mide hoy su verdadero nivel en una pista sacra, un ´infierno´ repleto de 12.000 almas, el pabellón de La Paz y la Amistad, donde aguarda el club más rico de toda Europa, un Olympiacos griego cargado de estrellas y con un presupuesto de 35 millones
Quizá sea demasiado pronto. Último día del mes de octubre. La Liga ACB ?recién comenzada y apenas dos jornadas de Euroliga. Y, de repente, un partidazo, frente a un rival histórico, donde han jugado tipos como Volkov, Fassoulas, Paspalj, Rivers, Tarpley, Sigalas o Savic. Donde juegan Papaloukas, Childress, Vujcic, Greer, Schortsanitis… Es el Olympiacos. El club de los multimillonarios hermanos Angelopoulos. Una entidad que maneja un presupuesto de 35 millones de euros. Entre el griego Papaloukas y el ex NBA Childress ya se embolsan casi 10 en ficha. Hablamos de 10 ´kilos´ limpios. En cifras ´brutas´, el dinero que verá la caja fuerte del Unicaja para este curso de la renovación.
No necesita este Olympiacos ayuda de los dioses del Olimpo, desde donde allá arriba, en la Acrópolis, divisan la bulliciosa ciudad sagrada, fundada por la diosa Atenea. Si acaso, ayuda para pagar los estratosféricos sueldos del plantel. Porque jugadores ´secundarios´ como el israelí Halperin o el balcánico Erceg cobran por encima del millón de euros. Y eso, en estos tiempos de crisis y estrecheces, parece desmesurado.
No es un día más para el club cajista, para este nuevo proyecto puesto en manos de Aíto García Reneses. “Del Unicaja sólo conozco a su entrenador. Sé que es una leyenda en España”, confesaba esta semana el ex NBA?Josh Childress, el jugador mejor pagado en la historia del baloncesto europeo, a los lectores de La Opinión. 20 millones de dólares ´limpios´ se embolsará el alero en los tres próximos años en Atenas. Hoy tendrá una buena oportunidad de demostrar si vale el dispendio que cobra. Debutará en su pista, con el Unicaja como invitado.
El Olympiacos, tras un par de jornadas en su Liga y apenas un encuentro de Euroliga, aún no ha se ha estrenado este año en el pabellón de La Paz y la Amistad. La pista ovalada del barrio de El Pireo, cerca del puerto de Atenas, colgará el cartel de no hay billetes. Está garantizado el lleno. 12.000 almas cegadas por sus colores, magnéticas a los suyos, que causan pánico en el rival de turno.
Parece éste el guión perfecto para una feliz noche en la eterna Atenas. Como si el Unicaja fuera un actor más en esta ´peli´. Una pieza abocada a despeñarse y caer triturada ante todo lo que se le viene encima. Que no es poco.
Por eso, el encuentro ante los griegos se presenta como un interesante examen. Un control que no será trascendente ni decisivo. Queda mucho trecho por delante para comenzar a hablar de encuentros clave. Pero el test ante el Olympiacos sí que ayudará a entender dónde está situado ahora mismo el cuadro costasoleño. Si recorre el camino adecuado. Si transita por la vía prevista. Si está lejos o cerca de la meta, del fin último, de esa perfección baloncestística a la que aspira el exigente García Reneses.
Un Aíto que vivirá un choque muy especial. Vuelve a utilizar el pasaporte para disputar la Euroliga, la Copa de Europa que tanto se le ha resistido, un torneo que se ha convertido en su verdadero talón de Aquiles. Y es que el madrileño, con títulos y galardones de todos los colores, con Ligas ACB, con Copas del Rey o medallas olímpicas, jamás ha alzado el máximo galardón europeo. Y ha disputado seis ´Final Four´.
En todas cayó. En tres, en plenas semifinales. En otras tantas, en la gran final. De hecho, en su última presencia en el partido definitivo, en la cita a cuatro de Roma´97, fue el Olympiakos, el mismo que hoy viste y calza, el que le alejó de la gloria: 73-58. Curioso, pues, el reencuentro.
Ganar hoy suena, seamos reales, a utopía. Será sumamente complicado hincarle el diente a esta pléyade de multimillonarios adiestrados por otro mítico, Panagiotis Giannakis. Este Olympiacos es mucho Olympiacos. En principio presenta pocas fisuras. Veremos qué sucede luego sobre la pista, en el parqué griego.
Parece claro que para albergar una remota opción al triunfo, el Unicaja deberá seguir a pies juntillas el baloncesto que Aíto aspira desplegar: una defensa atosigante, con diversas variantes, y un juego veloz, rápido y sin concesiones. Sólo así parece posible intentar la proeza. Para ello, el equipo debe dominar el rebote y vivir a la carrera. Huir del juego en estático que tanto se le atraganta. Jugar sus bazas. Que las tiene. Todos los jugadores están disponibles. A excepción, claro, de los lesionados Berni Rodríguez, Alfonso Sánchez y Germán Gabriel. Los demás, en perfecto estado de revista.
El Unicaja necesitará al mejor Carlos Cabezas, ése que ha comenzado la temporada en estado de gracia. El base es muy consciente de que está en el escaparate. Acaba contrato y escenarios como el de La Paz y la Amistad son los que te elevan a la categoría de estrella. Y proporcionan un contrato de seis ceros.
Carlos Jiménez ha recuperado sus mejores sensaciones y, de la mano de Aíto, se parece cada vez más al alero del Estudiantes. Los dos ´Carlitos´ y Marcus Haislip representan el triángulo que sustenta a este Unicaja en estos primeros trazos de temporada.
¿Cómo frenar al Olympiacos??Buena pregunta. Sabemos que tiene la mejor plantilla de Europa. Pero una cosa es tener las mejores piezas y otra, muy diferente, el mejor monoplaza. El Unicaja, con más hombres que nombres, sabe que ha llegado uno de los duelos más grandes del año. Es pronto. Es en Grecia. Es complicado. Pero hoy todos veremos el partido con ilusión. ¡Transformadlo en realidad!
Fali Molina Guerra
La Opinión de Málaga

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