El Unicaja depende de sí mismo para jugar la Copa

Escrito por Antonio J. Reyes el 4 Ene, 2010 en Basket Malagueño, Not. DestacadasSin comentarios

Ganó 112-87 al Granada y perdieron Estudiantes, Lagun Aro y Manresa

Imparable. Omar Cook jugó ayer su mejor partido desde que fichó por el Unicaja.  Foto Arciniega (La Opinión de Málaga)

Imparable. Omar Cook jugó ayer su mejor partido desde que fichó por el Unicaja. Foto Arciniega (La Opinión de Málaga)

Tengo dos noticias: una buena y una mala. La buena es que hay siete días por delante para soñar con jugar la Copa del Rey de Bilbao. La victoria de ayer ante el Granada vino acompañada de una carambola perfecta de resultados que ha colocado a los de Aíto séptimos en la tabla y sin depender de nadie para estar en la cita del k.o. Si se gana el próximo ´finde´, ´pa´ dentro. Y si no, a verla por la tele.

La mala noticia es que hay que jugarse ese billete copero en la pista del Tau Vitoria (ahora llamado Caja Laboral). Será el domingo, desde las 12:30. Y sólo vale ganar. Nada más. Cualquiera lo hubiera firmado mientras se tomaba las uvas de la Nochevieja, pero…

El caso es que sí que hay vida después de Clay Tucker y Jaycee Carroll. El Unicaja superó con una matrícula de honor su ´minicrisis´, se congració otra vez con su gente y ganó al CB Granada un derbi andaluz más.

El equipo, después de un final de año para olvidar, se reencontró ayer con lo que debería ser su ´hábitat natural´. Al Unicaja le cuesta esta temporada conjugar el verbo ganar cuando juega cada fin de semana sus partidos de ACB. Por eso está, a falta de una jornada para el corte copero, en una situación impensable cuando arrancaba la Liga a primeros de octubre. Ni el más pesimista podría haber vaticinado un sufrimiento así.

Sin Saúl Blanco, sin Berni, sin Archibald, con Taquan Dean muy cuestionado y con media plantilla del Clínicas Rincón para echar una mano, el equipo de Aíto se gustó. Por encima de todos, eso sí, sobresalió un majestuoso Omar Cook, autor de 35 puntos en una mañana en la que el Carpena acabó rendido a su acierto. Su 46 de valoración supone, además, un hito en la historia del club.

Él se encargó de hacer fácil lo difícil. Porque la de ayer no era una mañana más en el Carpena. El ambiente navideño de estos días no evitó que la ´marea verde´ llegara al Palacio con los cuchillos afilados. La grada estaba contrariada y el ambiente se cortaba mientras el ´speaker´ presentaba a los protagonistas y la gente tomaba asiento.

Jugar la Copa está todavía carísimo –más que nada porque ganar en Vitoria ha sido imposible para el Unicaja desde los tiempos gloriosos de Sergio Scariolo–, pero al menos hay siete días por delante para mantener viva esa ilusión. Y eso, tal y como ha ido esta primera vuelta de la Fase Regular, ya es un premio. Habrá que darle las gracias, desde luego, a unos rivales muy pobres, incapaces también de ganar dos partidos seguidos. ¡Ay, ay ay, cómo está la ACB!

El derbi de ayer fue una balsa de aceite para los verdes. El ´Cebé´ pareció incapaz desde el primer minuto de discutir la superioridad de un Unicaja necesitado de algo así para rearmarse de moral. El 20-10 del minuto 6 fue el aviso de lo que venía por delante.

Con el cambio de año, el Unicaja pareció olvidarse de sus problemas para anotar. Ayer entró todo. Y no sólo cuando el equipo pudo rebotear y correr. En el cinco contra cinco hubo un acierto demoledor. Sobre todo en la muñeca de Omar Cook, infalible desde la línea de 6,25 en toda la primera parte. Cinco de cinco. Brutal. El equipo firmó un 9 de 12 desde la línea de 3 al descanso que provocó el espectacular 59-42 con el que ambos equipos se retiraron a descansar.

A esa hora, el Lagun Aro perdía por 16 ante el Caja Laboral y el Estudiantes empataba con el Meridiano. La mañana prometía. Con 20 minutos por delante en las tres pistas, lo de Málaga parecía decidido. Lo de San Sebastián, también. La única duda era saber si la moneda en Alicante también caería de cara.

El tercer cuarto fue más de lo mismo. Una canasta de Lima muy cerquita del final de este penúltimo acto puso el +20. La borrachera ofensiva provocó que a 5:30 del final del partido el equipo de Aíto legara a los 100 puntos.

Con los menos habituales, incluido el debutante Miki Servera, pero sin Taquan Dean (-1 de valoración), acabó el partido. Desde Alicante y San Sebastián llegaron muy buenas noticias. El ´Estu´ había perdido de paliza y el Caja Laboral nos había echado un cable en el derbi con los de Guipúzcoa. Por la tarde, el Cajasol hizo el resto superando al Suzuki Manresa en un partido apretado que cerró un domingo perfecto.

Partido de récords y debú de Servera

Cook batió, con 46 puntos, el récord histórico de valoración en el club. Los verdes nunca habían anotado 112 puntos en un partido en casa. El escolta ya es el jugador más joven en debutar en la Liga con el Unicaja

Histórico. Servera jugó ayer sus primeros 67 segundos en la ACB y ya es el debutante más joven de la historia en el Unicaja. Foto ACBmedia

Histórico. Servera jugó ayer sus primeros 67 segundos en la ACB y ya es el debutante más joven de la historia en el Unicaja. Foto ACBmedia


El partido de ayer pasará a la historia por ser el de los récords. Hasta tres plusmarcas históricas se batieron en los 40 minutos del derbi andaluz entre el Unicaja y el CB Granada.

Y es que el Martín Carpena vivió un verdadero vendaval verde. El líder espiritual de la mañana fue un imperial Omar Cook, que firmó la mejor valoración de la historia del club con 46 puntos, batiendo el récord que ostentaba hasta ahora el gran Kenny Miller, con 45, desde la temporada 95-96, la siguiente a la del subcampeonato liguero.

Curiosamente, la marca de Cook no le sirvió, sin embargo, para convertirse en el MVP de la jornada debido a la espectacular actuación del alero argentino del Blancos de Rueda de Valladolid, Diego García, que logró 38 puntos y sólo falló dos tiros de campo. Anotó 8 de 9 en tiros de dos y 3 de 4 en triples, además de 13 de 16 en lanzamientos desde la línea de personal. García, además, repartió cuatro pases de canasta y colaboró en defensa con un rebote y dos recuperaciones, para completar sus números con 12 faltas recibidas. En total, 47 de valoración.

Además, los 112 puntos que metió el Unicaja son la máxima anotación como local en la historia del equipo malagueño. La anterior marca era de 111 puntos, conseguida en la temporada 84-85, ante el ya desaparecido Español de Barcelona.

La mayor anotación de la historia del Unicaja es, sin embargo, 115 puntos, conseguidos en el Palau Blaugrana en la inolvidable temporada 2005/06 en la que el Unicaja se proclamó campeón de la Liga ACB.

El otro hito de la jornada fue el debú del escolta del Clínicas Rincón, Miki Servera, con el primer equipo. El mallorquín se convirtió en el jugador más joven en la historia del Unicaja en debutar con el primer equipo en un encuentro de carácter oficial. Tuvo su puesta de largo con 17 años, 5 meses y 20 días, ya que nació en Palma el 14 de julio de 1992.

Servera supera de esta manera a Pavel Ermolinski. El ucraniano nacionalizado islandés debutó con el Unicaja en la tempora 2004/05, a los 17 años, nueve meses y dos días, por lo que ayer perdió su récord.

Ermolinski, nacido en Kiev el 25 de enero de 1987, vistió por primera vez la camiseta del Unicaja en un encuentro ACB frente al Lagun Aro Bilbao, el 27 de octubre de 2004. Choque que se saldó con victoria malagueña: 86-99. Aquella temporada jugó cinco partidos más, y simultaneó el Unicaja con el filial del Unicaja, que entonces militaba en la Liga EBA.

La historia de Servera es diferente. Ha llegado esta misma campaña muy joven a la cantera del Unicaja, con 17 años recién cumplidos, aunque los ´espías´ verdes le echaron el ojo hace ya muchísimo tiempo. De hecho, el escolta ya probó en el Unicaja cadete de primer año en el navideño Torneo de Coín. Regresó a Palma de Mallorca, donde siguió jugando en el equipo de toda su vida, hasta que esta última temporada los responsables de la cantera de Los Guindos lanzaron una ofensiva total por él. Y aquí está.

Desde la refundación del club en la temporada 1991/92, muchos jóvenes canteranos han debutado. El primer año tras la fusión entre Caja de Ronda y Mayoral, jugaron con 18 años recién cumplidos Dani Romero, Gabi Ruiz y Curro Ávalos. Ricardo Guillén, en el curso 94/95, también lo hizo a esa edad, como David Gil, en la temporada 96/97. Germán Gabriel también tuvo la oportunidad, a los 18, en la campaña 98/99, cuando disputó cinco choques (tres de Copa Korac y dos de Liga), y lo hizo un año antes que Cabezas y Berni, que se estrenaron en la ACB a los 19. El último en debutar en el Unicaja a los 18 años fue Vitor Faverani (06/07), ahora en el CB Murcia.

Emilio Fernández
La Opinión de Málaga

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