Buen partido, tres días tarde
Escrito por Antonio J. Reyes el 7 Feb, 2010 en Basket Malagueño, Not. Destacadas • Sin comentarios
El Unicaja frena la crisis con una comodísima victoria (97-72) ante el Lagun Aro, que sale de Málaga con ocho derrotas consecutivas en la ACB. Un poco de actitud y una buena defensa, lo que faltó el miércoles, fueron suficiente
Como la resaca había sido de las que hacen época, con reunión exprés del consejo de administración, tirón de orejas al entrenador y enésima bronca a la plantilla, el Unicaja decidió atajar los problemas y dar la cara. Y para eso, nada mejor que una buena sesión de peluquería. Un lavado de pelo con suavizante rejuvenecedor, un corte de puntas a la moda, con flequillito, mechas a juego y una limpieza de cutis. Un cambio de cara para capear el temporal. En apenas 40 minutos. Y la cosa resultó.
Al equipo le bastó con echarle un poquito de espíritu, lo que faltó el miércoles, para salvar el encuentro y otra bronca ante un Lagun Aro muy blandito, que no opuso resistencia, y que se fue de Málaga con ocho derrotas consecutivas en la ACB. Pablo Laso lo tiene peor que Aíto. Que ya es decir.
Se salvó el examen con mucha facilidad. Sin hacer nada del otro mundo, dando las típicas facilidades en el juego exterior al principio. Tras un primer cuarto de tanteo, el Unicaja logró meterle mano al partido en el segundo acto. Un parcial de 13-0 hundió a los vascos. El Lagun Aro sólo anotó tres puntos en siete minutos. Ahí se acabó su historia. Por suerte para el Unicaja, que dominaba ya al descanso con un amplio 48-33.
Hasta ese punto, me quedo con varios detalles. El más sonoro, la bronca que se llevó Aíto García Reneses al ser presentado en la previa del encuentro. Fue quien pagó los platos rotos del descalabro imperdonable de Euroliga. Los jugadores fueron aplaudidos con poco ímpetu por un Carpena indiferente. Aíto se llevó la pitada de la tarde.
Las pancartas de crítica repartieron culpas. Para la directiva, el presidente y Berdi Pérez. Ni un solo reproche al equipo que hizo el ridículo más absoluto ante el Asecco. Tampoco para Juan Manuel Rodríguez, director deportivo.
El malagueño fue el que vivió el choque con más intensidad. Juanma, que lleva media vida en el club, lo está pasando muy mal. El equipo no está respondiendo y él se sabe uno de los máximos responsables de la delicadísima situación. Acaba contrato este verano y está en el alambre.
El director deportivo vio, como siempre, el choque en la bocana de vestuarios. No les miento si les digo que gritó, se movió, aplaudió y gesticuló más que el propio Aíto. Bueno, quizá la comparación no es muy afortunada, porque nuestro entrenador es pausado. Más que el ´difunto´ Scariolo. Y eso ya es decir.
Juanma sabía que, tras la debacle y el repunte de la crisis, vencer ayer era fundamental para que el temporal comenzase a amainar. Por eso, no cesó de dar instrucciones y hacer todo tipo de aspavientos, incluso cuando el equipo dominaba por más de 20 puntos en el tercer cuarto. Y en el último acto, con los verdes 25 arriba.
El palco, que tantos pitos se llevó el miércoles, estuvo ayer repleto de consejeros. Comandado por el presidente, Francisco Molina, ayer vivió en una calma chicha auspiciado por la tranquilidad del choque. Por cierto, que se dejaron ver Javier Imbroda y Manel Bosch.
Éstos fueron algunos de los ´intangibles´ de un encuentro que tuvo muy poquito que contar, la verdad. Todo quedó visto para sentencia en el segundo cuarto, cuando el Unicaja elevó su nivel defensivo e hizo trizas a un Lagun Aro que deambuló por el Carpena y fue, de largo, el peor equipo que ha pasado por Málaga en toda la temporada.
Sólo la presencia del malagueño Rai López, cedido por el club de Los Guindos al Lagun Aro, y que recibió un homenaje de su equipo de toda la vida, El Palo, animó el cotarro. El Unicaja disimuló las ojeras y el postizo con esa sesión de ´pelu´ imprescindible.
Printezis tuvo horas extra, ya que ´maquilló´ de lo lindo sus números cuando el partido ya estaba sentenciado, pero no apareció en los dos primeros cuartos, cuando había que dar un paso adelante. Y al griego, al mejor pagado de esta plantilla, hay que comenzar a exigirle.
Un canastón de Jiménez, que puso la máxima verde, con 73-49 (29´), levantó al pabellón por primera vez. Juanma Rodríguez seguía a lo suyo, dando voces e instrucciones, como si el Unicaja fuera perdiendo de paliza.
Lo de ayer debe ser un buen banco de pruebas para el examen del próximo miércoles, de nuevo de Euroliga, en el que el Unicaja estará obligado a ganar sí o sí al Zalgiris, el otro colista del grupo.
Le vendrá de perlas al equipo este resultado para tratar de darle algo de tranquilidad al grupo. El equipo estuvo ayer alerta. Normal. Entre el jueves y el viernes hubo reuniones individualizadas con cada uno de ellos para apretarles las clavijas. Por ahora, la cosa ha dado resultado.
Rafa Freire y Guille Rubio, que se ganó la otra ovación de la tarde cuando entró y anotó dos puntos, disputaron los minutos de la ´basura´. La máxima llegó a los 29 (91-62). Gomis y Saúl realizaron también estiramientos antes del encuentro y lo vieron sentados en el banco, con el chándal puesto. Quizá la cosa comience a cambiar, aunque el Lagun Aro no es rival para calibrar la mejoría del enfermo.
Fali Molina Guerra
La Opinión de Málaga


